miércoles, 2 de marzo de 2011

CAPITULO II.
EL EXPERIMENTO.-
Parte I.


-Aqui está
-Si, es ella
-Tiene que ser ella
-Cállate, imbécil
-No entendería de todos modos- Advirtió el mandamás. Supuse que era él por el respeto que sentí que le tenían. Aunque ellos no lo creían, escuchaba y comprendía. Mi mente se agilizaba cada vez más debido a que la falta de droga me despejaba el cerebro, dejándome pensar.
-Comprende todo, no hables delante de ella
-¿Qué hay que no debe saber? ¿Que es la que elegiste?
-Te dije que te callaras-
No entendía mucho, casi nada...¿Estaba ante un extraño caso de telepatía?
-Yo la inyectaré...-



No recuerdo si me dormí o me desmayé. Lo que si era cierto es que desperté en una habitación completamente blanca, con luces reflectantes que me dejaban casi ciega. Por suerte, sólo se encendían cada cierto tiempo. ¿Para qué? No tengo idea. No sabía qué estaba haciendo aqui, lo que si sabía era que estaba muy drogada como para pensar qué hacer; ¿Escapar o esperar?.
Recorrí la habitación en busca de algún indicio de 'salida', pero fracasé. Eran paredes blancas y luces que encendían la ya encendida habitación. No sé cuantos días pasaron, pero los efectos del somnífero aún estaban vigentes. No sé por qué era la elegida ni para qué lo era, pero por lo menos ya no tenía esa venda en los ojos. Un ruido de portazo me alertó. No era aqui, pero parecía ser que alguien se acercaba a pasos agigantados. ¿Por dónde iba a entrar?. A mi espalda una presencia desconocida volvía a poner esa venda en mis ojos, mientras otro tipo me inyectaba unos líquidos que me quitaban el hambre y todo lo que implicaba esto. Luego me despejaron la vista y los pude ver entre la niebla de mis ojos, muy borrosos y sin distinguirlos... desaparecieron en segundos.

Desperté en un extraño laboratorio, en el que parecía ser yo la especie en la cual iban a experimentar. Estaba conectada a un montón de cableríos que dentro de sí transportaban mi propia sangre y algunos otros estaban unidos a pequeñas agujas que me inyectaban otras sustancias, (Si, nuevamente me drogaban, aunque esta vez el sueño fue un poco más leve...tal vez mi cuerpo se hacía inmune...). Sentía que habían ojos en todas partes, estaba siendo observada...
De un segundo a otro apareció un tipo alto y comenzó a quitarme todos los aparatos que tenía, cuidadosamente. No podía decir nada, pues mi lengua estaba como incapacitada para hablar con tanto medicamento. En la nube que estaba podía ver su silueta, pero no distinguir mucho, aunque eso no impidió que rapidamente pensara que aquel tipo era un ángel.
Me tomó entre sus brazos y me llevó a otra habitación, una que si tenía cama. Me dejó sobre ésta y desapareció.
Al día siguiente (creo, no estoy segura si había pasado un día o semanas de aquello) desperté en mi cama, todo seguía igual. Los retratos, las formas, el orden, todo...¡Era mi habitación! Si no fuera porque realmente no lo era...
Me levanté pero seguía un poco mareada y en el intento de salir noté que no existía la puerta! ¡¿Qué pasaba?! Grité (O al menos lo intenté), esperando recibir ayuda de algún lugar mas al segundo que elevé mi voz, un hombre me tapó la boca con sus grandes manos.
-¡Silencio!- Me soltó y me miró para ver cuál era mi reacción.
-¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste? ¿Dónde estoy? ¿Es mi habitación?
-Entrè por la puerta, estàs en un 'laboratorio' y no, no es tu habitación...pero es como si lo fuera-
Ok, definitivamente me volví loca...
-¿Laboratorio? ¿De qué? ¿ Por qué es mi habitación? ¿Qué puerta?
-Tranquila, debo explicarte todo...pero si alguien se entera, nos eliminarán
-¿Eliminar? ¿De dónde?
-¡De aqui!, nos enviarán a algún otro lugar donde podamos estar vigilados y al mando de ellos-

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